Autores elogian el depurado humor, la inteligencia e ironía que caracterizó la obra de Julio Torri

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  • El 27 de junio se cumplen 130 años del nacimiento del escritor coahuilense

Autor de una obra breve pero llena de matices, Julio Torri, originario de Saltillo, Coahuila, hizo a un lado su carrera en el campo de la jurisprudencia para seguir su vocación literaria, cuyo afán libresco le hacía consumir más de 250 páginas diarias.

Nació el 27 de junio de 1889. Al cumplirse 130 años de su nacimiento, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) reúne la opinión de varios escritores en torno a la obra de Julio Torri, quien decía: “El horror por las explicaciones y amplificaciones me parece la más preciosa de las virtudes literarias”.

A su llegada a la Ciudad de México, ingresó a la Escuela Nacional de Jurisprudencia donde conoció a Alfonso Reyes y José Vasconcelos con quienes formaría el Ateneo de la Juventud, en el que también figuró Pedro Henríquez Ureña. Su convivencia con este grupo de hombres de letras estimuló su talento y se sintió cada vez más atraído hacia la literatura.

La novelista Beatriz Espejo recordó que en 1912 llegó a las manos de Julio Torri “un libro capital, Gaspar de la nuit, de Aloysius Bertrand, francés, vanguardista y escritor esmerado que le señaló el camino hacia frutos notables. Más tarde, Charles Lamb y Jules Renard completaron las influencias literarias fundamentales, pero también le hicieron reconocer sus propios límites y sus posibilidades”.

Para la escritora, Julio Torri es la encarnación del espíritu de su época, sensual, sutil, humorista y despreciador de los altos ideales; logró matizar su literatura con los pensamientos profundos de quien ha recorrido muchos trayectos”.

Sobre el autor de Ensayos y poemas (1917), De fusilamientos (1940), La literatura española (1951), Tres libros (1964) y Diálogo de los libros (póstuma, 1980), Octavio Paz dijo que era un poeta solitario “que nunca ha publicado un libro de versos; fue uno de los primeros que entre nosotros escribieron poemas en prosa. Con él aparece en nuestra lengua el humor moderno”.

Sostuvo que “sus poemas son crítica de la poesía y crítica de la crítica. Los últimos son poesía a la segunda potencia (…) Una escritura de sombra y destellos (…) ¿Por qué ha escrito tan poco? Quizá porque ha sentido como nadie ‘el gozo irresistible de perderse, de no ser conocido, de huir’ (…) Sus poemas se insertan en la línea de Baudelaire y los simbolistas”.

Mientras que el novelista Martín Luis Guzmán lo definía como “un humorista impávido”, el ensayista Alfonso Reyes apuntaba que “el cuento, en manos de Torri, se hacía crítico y extravagante”.

Lo cierto es que los especialistas lo han llegado a situar “como el precursor en México de Kafka, Borges y Arreola, por sus prosas tan bellas como extrañas”; incluso, por la brevedad de su obra Antonio Caso lo calificó de “cuentagotas”.

La obra, aunque breve de Torri, no dejó de llamar la atención. El crítico Emmanuel Carballo destacaba de su escritura “el depurado humor de dos caras, sano y corrosivo; la inusitada habilidad para unir en forma perfecta el sustantivo y el adjetivo; la malicia diabólica que se complace en aproximar los extremos, en identificarlos. La manera desacostumbrada con que emplea los calificativos –usa adjetivos positivos para referirse a hechos negativos— produce en el lector el desconcierto de la revelación”.  

El investigador Enrique López Aguilar comentó: “Bibliómano empedernido, (Torri) fue poseedor de una de las mejores bibliotecas eróticas de México, en lo particular, y de una de las más variadas en cuanto a libros raros y curiosos, en general”.

Agregó que “su obra, brevísima, se caracteriza por la depuración estilística, la precisión, la inteligencia y la ironía, lo que ha hecho que se le considere, aun cuando Borges desarrolló su obra posteriormente a Torri, como “el Borges mexicano”. Señaló que “la contaminación de los géneros que caracteriza a Torri hace difícil separar su obra ensayística de la cuentística”.

Docente de secundaria, preparatoria y universidad, dio lectura al ensayo “Algunas notas acerca de la Revista Moderna” el 21 de noviembre de 1953 para ocupar la Silla XII de la Academia Mexicana de la Lengua.

Julio Torri murió en 1970. Su legado es recordado a través del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri, el cual ya lleva 18 ediciones y al que convocan la Secretaría de Cultura y el Festival Internacional de las Artes Julio Torri Coahuila.

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