DESATADA LA DELINCUENCIA

Aníbal Bravo

Sujetos que supuestamente venden artículos hechos con palma, se dedican a robar a comerciantes establecidos, como fue el caso de un voceador que se encuentra instalado sobre la primera calle de Flores Magón.

Fernando G.S., denunció que el pasado jueves fue víctima de la delincuencia en tres ocasiones, la primera fue por la mañana cuando dos tipos se acercaron a su caseta, “estaba atendiendo a uno de mis clientes y cuando voltee ya no estaba un ejemplar de mis periódicos, me dí cuenta de eso, porque un cliente que venía pasando me dijo que se lo habían llevado, los alcance en la vuelta y era uno de esos que tejen palma y otro que venía con él, agarré y se los quité y uno de ellos me lanzó un golpe, para después golpearme entre los dos”.

Recordó que días antes, los mismos sujetos le había robado un paquete de trompos, “una persona me avisó que uno de ellos lo jaló y me dijo que si venía otra vez me avisaría, y fue que al otro día regreso, se hacía tonto como que estás viendo el periódico y se les acercaba a las damas para robarles, no sabía que ese tipo se dedicaba a delinquir y me robo varias veces”.

Por la tarde, cuando se encontraba preparando su devolución de revistas en su motocicleta, se percató que le faltaba un tanto a sus morral, “me hacía falta una figura de Marvell de esas de 450 pesos, un tipo minutos antes me había dicho que me cambiaba un Marihuanol por esa figura y le comenté era mucho más el costo del personaje, por lo que, cuando no ví la figura lo seguí y a media cuadra que le doy alcance y en un morral llevaba mi producto”.

Al igual que los sujetos de la mañana lo empezó a golpear, razón por la que tuvo que defenderse.

A las 17:00 horas cuando su hijo estaba comiendo dentro de la caseta, “casi se ahoga para indicarme que se estaban robando el exhibidor de cuentos para iluminar y voy tras de él, y se metió donde están los triquis y cuando le quité las cosas agarró un tubo con el que me quería pegar para luego darse a la fuga”.

Razón por la que lo siguió esperando la presencia de elementos policiacos, los cuales nunca llegaron.

“Cuando estábamos en un restaurante me aventó una silla y me rompió el cartílago del oído, y me maree, llegaron los boleros hacerme el paro y él se peló, la policía ni llegó a pasar que lo estuve correteando un chingo de tiempo”, concluyó.

Al acudir a la Cruz Roja, le realizaron cuatro puntadas, por lo que posteriormente tuvo una audiencia con el subdirector de la Policía Municipal de la ciudad de Oaxaca, para solicitar seguridad permanente en dicha zona, ya que muchos de los locatarios han sido víctimas de los conocidos como los “Teje palmitas”.

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