El cine crea comunidad; el otro no es distinto a uno: García Bernal

Oventic, ChiapasDurante el segundo día de actividades del primer Festival de Cine Puy ta Cuxlejaltic (Caracol de nuestra vida), en Oventic, se presentaron los trabajos cinematográficos Las niñas bien, de Alejandra Márquez; los cortometrajes Semillas de Guamúchil y Amor, nuestra prisión, ambos dirigidos por Carolina Corral. También, el documental sobre el canto cardenche A morir a los desiertos, de Marta Ferrer; el kilométrico pero necesario 500 años, de Pamela Yates, y los recientes trabajos documentales de los locales Los Tercios Compas, quienes fueron los encargados de abrir la lluviosa y brumosa jornada cinematográfica en la montaña.

Hubo entrega de galardones para algunos invitados y colectivos que participaron proactivamente en la realización del certamen. Para la ocasión, la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) formó a parte de su tropa frente a Pie Cinema (la cancha de basquetbol habilitada como gran sala de cine al aire libre), con el fin de iniciar la ceremonia de premiación. La neblina tocaba el lugar.

Entre los colectivos condecorados con el premio Caracol de Nuestra Vida y/o Claqueta figuraron: Faro de Oriente, Faro Aragón, Oaxaca Cine, Muestra Ocote, Ojo de Agua Comunicación, Koman Ilel, La Marabunta Filmadora, Éspora, Paliacate, Campamento Audiovisual Itinerante, Videoastas de la Frontera Sur, Solidaridad y Subversiones. De uno en uno subieron al templete para recoger la condecoración.

Los invitados al Festival de Cine Puy ta Cuxlejaltic que recibieron galardones fueron los cineastas Marta Ferrer, Rocío Martínez, Concepción Suárez e Inti Cordera; la protagonista de Las niñas bien, Ilse Arias, y “alguien conocido más por sus pecados que por su nombre, Gael García Bernal, actor de El crimen del padre Amaro”, dijo el sub Galeano.

Después de recoger la distinción, García Bernal dijo: Este galardón va más allá de un espacio, un tiempo y un lugar; me remonta a la adolescencia, cuando todo esto comenzaba a levantarse. Recuerdo la inquietud y la fascinación mientras estaba sucediendo esto. Este es de los premios que tienen un significado más profundo para mí. Se siente hermoso.

El también actor de la película Museo agregó: Estar aquí es estar en el lugar que me dio ilusión de una utopía, de otro mundo posible, de una vuelta distinta a la que se estaba dando, y es darme cuenta de que ya es una realidad. Sigue siendo un lugar de cómo hacerle para estar mejor, de cómo todos trabajan en conjunto.

Oventic, un punto de encuentro

Acerca de que la comunidad zapatista haya elegido hacer un festival de películas en su comunidad comentó: El cine ayuda a juntar a las personas. Es un medio que galopa alrededor del mundo y lleva la realidad, la imaginación y la interpretación a todos lados. Nos enseña que el otro no es tan distinto a nosotros. El cine es una vuelta que genera comunidad y país; además, es un ejercicio utópico, pues uno está pensando siempre en juntarse para contar una historia, y el cine hace una narración para un bien común.

El actor concluyó: “Con este festival también están revolucionando, porque cuando hay un punto de vista personal y colectivo se genera un cambio, pero lo hay más con la intención de hacerlo por el bien común… valoro este festival por ser un punto de encuentro. Es un lugar donde puedes hablar con las personas sin el asedio de las cámaras, donde se valora la conversación y poder compartir. Estamos en una de las salas más hermosas del mundo, la sala Comandanta Ramona; es de las mejores experiencias para ver cine en colectivo: todos calladitos y atentos a la película”.

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